Desde la
antropología se ha abarcado el concepto de monumentalidad, el cual gira
principalmente en torno al concepto de ciudad: ¿cómo ésta nos da identidad? las
construcciones de la ciudad son precisamente el primer acercamiento para llegar
a la respuesta de tal pregunta; cada espacio representa la manera como
planeamos la ciudad. Aunque es posible afirmar que no necesariamente las
construcciones tienen que ser monumentales, pues a todas ellas se les va a
significar de algún modo porque son creaciones que simbolizan la identidad
cultural.
En el caso de
Medellín, me genera cierto asombro que el propósito y el diseño que los
arquitectos y los ingenieros le dan a las construcciones se planee de un modo y
luego, la gente le de otro sentido a esa creación. Es decir, el arquitecto
construye algo con un fin establecido, pero la gente lo utiliza como quiere.
Por ejemplo, el Parque de los Pies Descalzos es un parque que, en un principio,
fue construido para los ejecutivos de Empresas Públicas de Medellín, para que
salieran a descansar allí después de trabajar; los chorros de agua fueron
puestos para refrescar la ciudad, y la pregunta es ¿para qué los utiliza la
gente? El hecho es que este lugar se convirtió en un espacio de recreación para la comunidad, pues solo basta ver la manera como las personas van a disfrutar con sus familias o amigos al parque, basta pasar por allí para confirmar que los chorros de agua se convirtieron en piscinas.
Hacer una
lectura de ciudad en Medellín es bien interesante, me doy cuenta de que la gran
construcción monumental no es solo la construcción, es lo que la gente connota
y simboliza.
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