sábado, 8 de octubre de 2016

Solo hablar... ¿Solo hablar?

Me genera cierta curiosidad que el asunto que ha tomado gran relevancia  para la sociedad colombiana en los últimos días, gire en torno al tema del plebiscito por la paz, por lo que ha impactado las formas de pensar de los colombianos. Pero más me ha asombrado que después de que éste tuvo lugar el día dos de octubre, y se dieron a conocer los resultados del mismo, las discusiones estallaron con más potencia aun cuando antes  del plebiscito se hacían debates, campañas y se promovía por una posición en pro o en contra de éste y no hayan surgido reacciones tan fuertes. Hoy, todos hablan del tema; en las esquinas, en los negocios, en las empresas, en los paraderos de buses, en el metro, en los colegios, en las Universidades, en los hospitales, en todos los lugares,  con o sin dominio, pero hablan, hasta tal punto de ocasionar disputas o altercados por defender una postura.

No intento estimar que eso sea bueno o malo, pues el problema no es que la gente hable, el problema radica, principalmente en el respeto hacia el otro, pues se ha hecho bastante complicado habitar en un mundo que no acepta y no tolera la diferencia ¿Cómo es posible una convivencia así? Mientras se considere que lo propio es lo único verdadero, nunca la escucha tendrá su merecida parte para la construcción de una mejor significación de las cosas. Lo que intento declarar aquí es que la escucha permite entender que hay otros horizontes, que también pueden o no tener sentido, y ésta se da cuando se respeta al otro.
La claridad que puedo hacer frente a este asunto que ha tomado un rol activo desde todos los ámbitos, es que se habla y se habla, pero no se escucha.

No significa ser ignorante o violento el que piense distinto.


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