Miedo, miedo
infalible que embarga mi cuerpo y descompone mi alma; abrumadora sensación que
se ensaña sin piedad como cuando un niño se pierde en medio de un lugar
concurrido. Me hace vacilar perdiendo así el sosiego que encauza mi pensamiento
y que reboza mi ser. Solo basta suspirar un segundo y entender que aún falta vivir la
vida, con su esplendor y su austeridad.
Basta suspirar para sentir el miedo sombrío que trilla y encarna mi realidad.
Miedo de despojar mi
miedo en tan íntimos sentimientos convertidos en palabras tan ajenas a mi silencio solitario.
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ResponderEliminarMiedo.
ResponderEliminarMiedo de escribir y no desangrar completamente aquello que consume el alma. Miedo de llegar a esa habitación que llaman felicidad y darse cuenta de que uno nunca fue invitado. Miedo de las palabras, de los signos, del engañoso lenguaje que se queda corto, que no salva, que no comprende el alma. Tan pobre lenguaje.
Como puedes ver comparto tu miedo, Daniela. Todos sentimos miedo, gracias al cielo que existe la escritura para darnos cuenta de que no estamos solos. Para darnos cuenta de que todos tenemos "tormentas en los bolsillos" y miedos cautivos en el alma.
Desde la parte formal, solo tengo algo que añadir; en esta parte del texto: "aún falta vivir la vida, con su esplendor y su austeridad." la coma sobra.
Feliz noche, Dani.