El hombre a través de la facultad de creación ha traspasado las barreras de
la imaginación para inventar y crear cosas como una escultura, una pintura, una
novela, un poema, un graffiti o una película como medios de expresión,
precisamente para buscar una identidad o más bien, para construirla. A eso se
le denomina comúnmente como arte; el plasmar con efusividad esas inspiraciones
que hacen parte de la realidad que cada uno habita. Es lo bonito del lenguaje,
me parece a mí, la capacidad de comunicar algo, aun mejor, la capacidad de
poder hacer con el lenguaje formas del mundo para representarlo y simbolizarlo
por medio de nuestros pensamientos, que adquieren sentido cuando el hombre
mismo los describe.
Los seres humanos tratamos de explicar las cosas que nos pasan y que muchas
veces no podemos esclarecer y por eso, las recreamos. Es decir, las experiencias
extrañas o curiosas que vivimos y sentimos, las recreamos por medio de las
diferentes narrativas como opiné anteriormente: la literatura, el arte o el
cine. Es por ello que resulta muy peculiar cuando uno como espectador llega al
extremo de amar a un personaje, ¿por qué? Porque uno comprende que se
identifica con el otro.
Por ende, desde mi experiencia, tanto la literatura como el cine son
prácticas que se enmarcan socialmente, pues no somos nada sin el otro.
Pongo el caso de un niño, cuando un niño quiere ser como Peter pan porque la
magia de la historia le ha hecho creer que vuela. Desde la concepción de este,
el cine es magia y este se aventura a sentir y a vivir la historia.
La historia de un libro o una película se alberga en mí cuando yo empiezo a
vivenciar ciertas sensaciones, emociones e impresiones que me producen las
escenas como efecto de lo que va a pasar en la historia. Es decir, el
acontecimiento, que hablando en términos literarios es lo que genera la
tensión para mantener al lector ansioso y en la espera de lo que va a suceder
con el gancho de la historia. Siempre que termino de ver una película o leer
una historia quiero alargarla, quiero que no se termine ahí, quiero simplemente
hablar de ésta.
Mi experiencia respecto a las novelas y al cine tiene que ver con el
atrevimiento y la osadía con que se pone a jugar el lenguaje, el cual, permite
plasmar esas otras realidades que se desmantelan en cada escena y que emergen a
su vez, de una duda, una crisis, un apuro o una penuria que el artista ha
vivenciado con el fin de superar los miedos humanos, resaltar lo bueno que ha
hecho o simplemente para liberarse.
Ver una buena película de la mano con la literatura representa para mí
cierta magia, que pone en escena y que devela un espectáculo en el que el
espectador se sumerge en una aventura o una realidad de carácter verosímil en
donde las situaciones de la película o los mismos personajes tienen un sentido
transformador, pues me hace sentir sensaciones, sentimientos en los que me
quedo pensando con asombro. ¡Si una película o una novela no hacen nada en mí
es porque carecen de atracción, o quizá, no les doy la oportunidad por alguna
razón, de aventurarme y comprometerme a vivir su historia!
Daniela:
ResponderEliminarEl desarrollo temático del texto es de mi agrado; sin embargo, te recomiendo tener cuidado con los incisos.En el párrafo 4 linea 3 hay un inciso incompleto. también, ten cuidado con las comas, lee tu texto en voz alta marcando las pausas, puesto que hay ideas que no deberían estar separadas por comas y otras que sí. Me gustaría que pensaras en una palabra sinónimo de "facultad" en el contexto que la utilizas en la primera línea del texto.
Por otro lado, estoy totalmente de acuerdo contigo en cuanto a lo que el cine, el arte y la literatura pueden provocar en nosotros; ya lo había dicho en una de mis entradas, la literatura nos ayuda a sentir que no estamos solos y que lo que y he sentido, en efecto, lo siente alguien más.