viernes, 5 de agosto de 2016

La literatura y el cine, un espectáculo


El hombre a través de la facultad de creación ha traspasado las barreras de la imaginación para inventar y crear cosas como una escultura, una pintura, una novela, un poema, un graffiti o una película como medios de expresión, precisamente para buscar una identidad o más bien, para construirla. A eso se le denomina comúnmente como arte; el plasmar con efusividad esas inspiraciones que hacen parte de la realidad que cada uno habita. Es lo bonito del lenguaje, me parece a mí, la capacidad de comunicar algo, aun mejor, la capacidad de poder hacer con el lenguaje formas del mundo para representarlo y simbolizarlo por medio de nuestros pensamientos, que adquieren sentido cuando el hombre mismo los describe.

Los seres humanos tratamos de explicar las cosas que nos pasan y que muchas veces no podemos esclarecer y por eso, las recreamos. Es decir, las experiencias extrañas o curiosas que vivimos y sentimos, las recreamos por medio de las diferentes narrativas como opiné anteriormente: la literatura, el arte o el cine. Es por ello que resulta muy peculiar cuando uno como espectador llega al extremo de amar a un personaje, ¿por qué? Porque uno comprende que se identifica con el otro.

Por ende, desde mi experiencia, tanto la literatura como el cine son prácticas que se enmarcan socialmente, pues no somos nada sin el  otro. Pongo el caso de un niño, cuando un niño quiere ser como Peter pan porque la magia de la historia le ha hecho creer que vuela. Desde la concepción de este, el cine es magia y este se aventura a sentir y a vivir la historia.

La historia de un libro o una película se alberga en mí cuando yo empiezo a vivenciar ciertas sensaciones, emociones e impresiones que me producen las escenas como efecto de lo que va a  pasar en la historia. Es decir, el acontecimiento, que hablando en términos literarios  es lo que genera la tensión para mantener al lector ansioso y en la espera de lo que va a suceder con el gancho de la historia. Siempre que termino de ver una película o leer una historia quiero alargarla, quiero que no se termine ahí, quiero simplemente hablar de ésta.  

Mi experiencia respecto a las novelas y al cine tiene que ver con el atrevimiento y la osadía con que se pone a jugar el lenguaje, el cual, permite plasmar esas otras realidades que se desmantelan en cada escena y que emergen a su vez, de una duda, una crisis, un apuro o una penuria que el artista ha vivenciado con el fin de superar los miedos humanos, resaltar lo bueno que ha hecho o simplemente para liberarse.

Ver una buena película de la mano con la literatura representa para mí cierta magia, que pone en escena y que devela un espectáculo en el que el espectador se sumerge en una aventura o una realidad de carácter verosímil en donde las situaciones de la película o los mismos personajes tienen un sentido transformador, pues me hace sentir sensaciones, sentimientos en los que me quedo pensando con asombro. ¡Si una película o una novela no hacen nada en mí es porque carecen de atracción, o quizá, no les doy la oportunidad por alguna razón, de aventurarme y comprometerme a vivir su historia! 

1 comentario:

  1. Daniela:

    El desarrollo temático del texto es de mi agrado; sin embargo, te recomiendo tener cuidado con los incisos.En el párrafo 4 linea 3 hay un inciso incompleto. también, ten cuidado con las comas, lee tu texto en voz alta marcando las pausas, puesto que hay ideas que no deberían estar separadas por comas y otras que sí. Me gustaría que pensaras en una palabra sinónimo de "facultad" en el contexto que la utilizas en la primera línea del texto.

    Por otro lado, estoy totalmente de acuerdo contigo en cuanto a lo que el cine, el arte y la literatura pueden provocar en nosotros; ya lo había dicho en una de mis entradas, la literatura nos ayuda a sentir que no estamos solos y que lo que y he sentido, en efecto, lo siente alguien más.

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