lunes, 26 de septiembre de 2016

Fuga indiscreta

Un día claro y el cielo azul, después, una noche oscura y el cielo estrellado; un intenso día.

Casi media noche, la travesía, iluminada por la luz radiante de la luna, hija de la noche.

El caminante, emprendido por un nuevo rumbo: temeroso.  

Acogido, pero desvelado por las frías sombras de la oscuridad, cautivadas por el  sereno fresco, relente de la noche.

El descanso perdido, ahora ahogado por su silencio sin respuesta.

Su partida, muda y sin resuello alguno;  ni una palabra, ni una carta.

Pero su mirada, inquietante, y a su vez tan penetrante.


Los ruidos de su ser, explosivos escandalosos. 

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