miércoles, 17 de agosto de 2016

Mi personaje, siempre en mí...

Hace unos días, relativamente una semana, estaba buscando apresuradamente unos papeles en el cajón donde guardo mis cuadernos, mis carpetas y mis libros, cuando de repente, me topé con una carátula azul en la que había solo una parte de una imagen de una mujer sentaba, la cual poseía cierta mirada inquietante, distraída en medio de una confusión. Al ver esta imagen junto con el título que sobresalía en la carátula: Siempre Alice, tomé asiento para recordar lo que este libro me evocaba, olvidando el fin por el que estaba allí.

Cómo no contemplar mi segundo libro favorito, después de Noches Blancas. Empecé a recapitular la historia y el “detrás” de los personajes. Alice Howland, quien es la protagonista del libro, tiene que afrontar una enfermedad inesperada que va a cambiar su vida y por ende, a distorsionar sus proyectos: alzheimer. Es precisamente su manera de sentir, de vivir su experiencia lo que la convierte en mi personaje favorito.

Cada vez que escucho la palabra “Alzheimer”, viene a mis recuerdos Alice, con  su experiencia, con su perenne dolor, que la llevó a perderse dentro de sí. Era muy común para mí  escuchar hablar de esta enfermedad, pero, desde lo externo, desde lo frívolo, pues no causaba nada en mí, hasta que Alice llega y me impulsa a cuestionarme desde una dimensión intrínseca, íntima de lo que habita a una persona con una enfermedad como Alzheimer; Alice me impulsó a transformar esa abulia en la que estaba, me impulsó a ser más sensible.

Alice es una mujer fuerte, pero sola. A pesar de que su familia está ahí, nadie sabe de sus miedos ni de sus más profundos sentimientos, ¿cómo puede ser esto? Pero, no te preocupes Alice, yo estoy escuchándote, yo sé por lo que estás pasando ahora. Por eso, siempre estarás en mí.   







1 comentario:

  1. Daniela:

    Este texto me hizo pensar en aquella relación intima que construimos con los libros que leemos; Estos pueden llegar a convertirse en un espejo de comprensión. Allí, en ese espejo, podemos interpretarnos y resolver nuestras inquietudes vitales tal y como se resuelven en el texto, es por esto que, considero que un libro además de hacernos sentir algo, puede transformarnos.

    Únicamente quisiera comentarte algo del texto desde la parte formal:
    1. en esta parte del texto (segunda línea ): "cuando de repente, me topé..." considero que esa coma sobra.
    2. En la tercera línea: "una imagen de una mujer sentaba..." creo que quisiste escribir "sentada" y no "sentaba."

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